La Fundación Respeto llega a un centro budista de Alicante
23 Agosto 2008 – 12:09A este acto asistieron unas 200 personas, acompañadas por el lama del templo y los artistas Leire Calvo y Juan Elisburu, comisarios de la exposición. Todos los asistentes colaboraron en la construcción de una gran estructura cilíndrica mediante la colocación de diferentes bloques. De hecho esta participación colectiva es en sí uno de los fines de la obra. «He querido compartir la obra con la gente. Me parece que para desarrollar el concepto de respeto era necesario que la gente tomase parte. Desde que comenzó el proyecto han participado desde Catedráticos de universidad hasta reclusos o monjes budistas, como en esta última ocasión», afirma Jose María Moraza.
Tras el acto, el presidente de la fundación, José María Moraza, hace un balance muy positivo de éste. «Me he quedado alucinado con el impacto que ha tenido este acto en Alicante. Se trata del centro budista más grande de Europa y precisamente lo elegimos porque buscamos lugares que tengan cierta relevancia. En ocasiones es difícil entrar en este tipo de sitios que son sólo para el culto. Sin embargo, una vez que explicamos el motivo del acto y el concepto que hay detrás de esta propuesta lo han aceptado sin ningún tipo de problemas», explica Moraza.
Amplio recorrido
La Fundación Respeto lleva desde 2004 recorriendo con su obra diferentes puntos de la geografía española . En este tiempo lugares como la cárcel de Alcalá Meco y la Mezquita de la m-30 en Madrid o la prisión de Martutene y la Mezquita de Errenteria en Gipuzkoa, entre otros muchos, han acogido esta obra itinerante. Sin embargo, según afirma José María Moraza, el momento más emotivo se produjo cuando visitaron la Basílica de Loiola. «Se me saltaban las lágrimas después de ver a toda la gente aplaudiendo en un lugar como la Basílica de Loiola», asegura.
A pesar de que en estos tres años la obra de la fundación ha recorrido multitud de lugares y de que más de mil personas han participado en su creación, sus objetivos son más ambiciosos aún. «La obra se inicio en Arantzazu y luego ha recorrido multitud de lugares. No obstante, ahora tenemos puesta la mirada fuera de nuestras fronteras: el Vaticano, un templo ortodoxo de Portugal, un templo católico y otro protestante en Irlanda… tenemos muchos ideas en la cabeza. Eso sí, en todo momento con el objetivo de fomentar, a través del arte y por medio de un circuito alternativo al de los museos, el respeto entre religiones culturas y tendencias políticas», concluye Moraza.
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